En las camas calladas de esta ciudad Otros cuerpos descubren la llegada del placer Sabor en la lengua, manantial insaciable Del otro lado de las ventanas otra ciudad recorre el triste camino que hemos andado para llegar hasta acá En silencio, escuchando las camas gemir
Los poemas son los hilos invisibles que descubren los poetas mientras deambulan por el cosmos o la tristeza o el frío Ellos nos abrigan nos encienden nos tienden su tinte orgánico, delicioso y agotador Luego ya no seremos los mismos: las nubes nodrizas se alejarán y con nostalgia nos tenderemos en una cama a leer las palabras como naves llegadas desde muy lejos