esculpir un cielo distinto en el cerebro uñas pelo dientes que brillan bajo el agua la piel acariciada mil noches y que se ha cansado de esperar de pronto ve la figura que se forma del otro lado del espejo una cinta que desatar un beso arrugado que se limpia como una sábana blanca tendida al sol tantas veces refregada contra las piedras y el arroyo
Las olas que no dejan de decir en un alfabeto nocturno La historia de esta agua Lo que la conforma Un cielo muy abierto Las estrellas navegando por él Como pequeñas amantes de un cuerpo divino
por la ciudad del aire navegamos como dos asombrados lunáticos casi vacíos nuestros huecos salen de los dedos hasta alcanzar las respuestas ¿volveremos aliviados livianos y sencillos a nuestras tardes y a nuestras noches? ¿volveremos con alas y en silencio a saborear nuestras ciudades con lágrima y latido? hemos recorrido nuestros cuerpos invisibles repletos de llanto de asombro de agradecimiento ¿volveremos a caminar sobre el agua de lagos repletos de besos? ¿de un beso en el siglo IV antes de la idea de dios? ¿quién puso a dios en nuestro cerebro? ¿quién voló muy alto hasta casi alcanzarnos cuando nacimos despiertos del aire de la ciudad?
tenemos la boca llena de versos se desnudan a medio camino entre los labios abiertos los dedos llenos de versos los ojos llenos de versos amamantando las montañas un cielo extenso como las sábanas hoy hemos despertado en el silencio y las caricias son pájaros que descienden en la piel
estoy llena de poemas mi cuerpo está lleno de poemas caminamos ciudad adentro y nuestro cuerpo está lleno de la paz paz en la boca y entre los dientes paz en los ojos y en la mirada paz en las manos y en las caricias caricias que elevan cualquier cama hasta lo alto de un cielo que se puede tocar con la punta de la lengua la que entra y sale de nuestras cabezas las que no paran de vibrar de sonar de ser soñadas estamos llenos de poemas nuestros cuerpos están llenos de poemas que nos completan, nos llevan por los pasos, nos elevan elevan esta cama los poemas que nos llenan elevan nuestra cama y podemos entrar despiertos y abiertos y desnudos y sin palabras
mi país no tiene nombre la bandera invisible de mis antepasados fue quemada en salsipuedes sus voces fueron arrolladas asesinadas sepulcradas bajo el grito insoportable de los caballos a veces todavía resuenan en las piedras nuestros hijos no saben de ellos temo que pronto llegará el día en que deberemos borrarles la inocencia cortar con esmero las viejas leyendas de la xorporocracia a veces los miro jugar entre los rayos inofensivos de la luna llena mientras me desnudo del frío de tantos años regresan voces y cantos y estrellas que han cambiado de sistema lloro frente al fuego aliviada por los troncos pardos que me enrojecen la mirada pero no es furia ya no he aprendido a dominar las emociones humanas mientras aún otras me dominan, como el sol a nuestra tierra debajo de ella todo se esconde: los diamantes perdidos, los cadáveres sin pelo ni dientes, los fósiles de los perezosos gigantes, los órganos plastificados, algunos huesos luminosos nutren al descomponerse los árboles por los que nuestros hijos trepan felices y protegidos por la luz lunar tan milenaria mis antepasados también la adoraban guidaí cantándole cuencos repletos de admiración y asombro el asombro lo he heredado, nuestros hijos también ahora cuelgan de una rama movidos por un viento de fin de verano que pronto me obligará a guardar todo el dolor en el silencio lo doblaré en 28 días en 4 pliegos asimétricos como mi propia vida del lado izquierdo guardaré parte de mi tristeza y todos mis sueños en el lado derecho haré un mapa de este país sin nombre donde nací, hace ya 35 largos, larguísimos años los que tú ahora tienes
el poema salvaje se escurre de mis manos quiero escribirlo con los ojos con mis bocas pero se escapa abre un surco en cada huella que deja mi sombra, pero al voltear se ha volado lo veo alejarse es tan hermoso me deja llorando cerca de todos los bordes
el nombre de mi país se va borrando a veces duerme de perfil lo acaricio entonces para que se abra como un pájaro multiplicado por el globo y gire contemplando un cielo nuevo y retorne a nuestros ojos furiosamente esperanzados