LOS POEMAS SALVAJES
Se durmieron dentro de mí. Pero por las noches sonaban. Mientras yo escuchaba sus sueños ellos se movían como un manantial muy grande y precioso. Sus movimientos eran pasos circulares sobre el agua uterina. Dentro de mi soñaban y yo escribía sus suspiros como gotas. Cuando al fin despertaban yo me dormía y ellos salían uno a uno por mis bocas y mis manos, encandilando la habitación a oscuras con mi paso submarino. Quien sabe cuando nos vimos despiertos cara a cara. Observando nuestros rasgos conocidos a tientas por el sendero olvidado de las estrellas. Quien sabe cuando recobramos las partes originarias de nuestra sangre mezclada. Nuestro poema nuevo y certero. Nuestro beso.
RESPUESTAS
En los brazos las cicatrices se inclinan y las venas se entumecen mientras el sol resplandece nuevo sobre nuestra ventana abierta. Apenas despiertas y ya abres los ojos hacia mí y besas el futuro ¿Es que los milagros extienden también sus pasos hacia el silencioso peregrinar que hemos andado? Estoy cansada y nueva. Nuestro futuro es una mesa recién tendida con alimentos nuevos pero que siempre hemos comido. Los poemas son nuevos como es nuevo el mundo. Las palabras salen aletargadas de un largo invierno, sin embargo salen con alas. Salen despiertas y contentas y vuelan. En nuestro vientre está la respuesta. Cuando el poema circula hacia la cabeza y es amor. Cuando el poema circula hacia los omóplatos y se desenreda en el más dulce porvenir. Cuando el poema es una lata de huellas oxidadas y hiere. Cuando el poema no sabe escribir pero dice. Cuando el poema sale de mis manos calientes para tocarte. Cuando el poema no dice hacia donde ir pero lo seguimos. Se abre una tarde oscura sobre nuestras espaldas cansadas y estamos ahí, a medio ir entre lo inseguro y la noche, pero el poema sigue en nosotros. Guiando. Llamando. Escuchamos el latido de la sangre. La más poderosa de las aguas humanas.
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