En las aguas de un cuenco muy antiguo me vi reflejada
Fue el mismo reflejo que vieron antes que yo
Todas las madres
.
Escalo montañas desde la noche de los latidos salvajes
Cuando el cuerpo es una caverna y late
Me afirmo entonces en las ramas de un árbol viejo
Donde todas hemos colgado con fuerza el grito
Llamando al otro lado de la tierra
.
Una gota se ha mezclado en mis aguas
mis aguas que he reunido en un cuenco indescifrable
Aguas del mundo a donde he venido desnuda y sola
a perpetuar los misterios de la sangre
.
Hilo que se desenreda mientras ando
Huellas que migran hacia todo pasado y abren flor
Es la naturaleza que muestra la herida que hemos pisado
y nos contempla
para no repetir la humedad de la sombra
que nos vuelve sabias
.
Pongo la lengua sobre las palabras para que me lleven
Lo que nos guía es la fuerza de lo innombrable
La nada sitia los huecos donde ya no estamos
La sangre permanece intacta mientras los cuerpos se mezclan en el caldeo
La velocidad nos arroja a los instantes
Y somos esto mientras nos alejamos en vasijas sin luz aún
Pero la luz llega y nos rebasa en un líquido mayor que no entendemos
Que con arañazos y dudas construye nuestra casa
.
Lago que estabas dormido
¿De dónde has venido a mostrarme verdades de la sangre?
Mientras los ecos de otras mujeres gritan conmigo
Para llamarte aunque no respondas
Es el ritmo que late para que me abra como una caverna
Como antes se abrieron capas y fibras de este enorme caparazón
Fui un animal de la sangre y la leche manó como una ofrenda
hacia un dios que ha nacido
Ha salido dentro mío
.
De los bosques más antiguos, uno se separa
Lo penetro para recorrerme y hallar la pregunta que falta
.
Cuando el poema no sabe escribir pero dice
Cuando el poema sale de mis manos calientes para tocarte
Cuando el poema no dice hacia donde ir pero lo seguimos
Se abre una tarde oscura sobre nuestras espaldas cansadas
y estamos ahí
a medio ir entre lo inseguro y la noche
Pero el poema sigue en nosotros guiando, llamando
Escuchamos el latido de la sangre
La más poderosa de las aguas humanas
LAO TSE
"El sentido que puede expresarse
no es el sentido eterno.
El nombre que puede nombrarse
no es el nombre eterno.
"No ser" llamo yo al origen del cielo y la tierra.
"Ser" llamo yo a la madre del individuo.
Por ello, el camino del No Ser
conduce a la visión del ser maravilloso,
el camino del Ser
a la visión de las limitaciones espaciales.
Ambos son uno por su origen
y sólo diferentes por el nombre.
En su unidad esto se llama el secreto.
El secreto más profundo del secreto
es la puerta por la que salen todas las maravillas."
LAO TSE
Desordenaste toda tu casa. Porque no sabías que escribir es realizar. Volviste real el bosque. Real la caída. Real los lobos. Real la herida. La herida escrita se cierra con la sal del océano, con un beso, con el sol. Los rayos del sol que todo lo cura y espanta: a sus pies tiende tu cama. A sus pies invoca el orden en tu casa. El agua allí. El fuego acá. El aire en todas partes. Sobre la tierra. El poema. Tu casa.
No hay encima ni debajo. Todo tu dentro es el mundo que ves. El mundo que creas con tu gesto, con tu mirada. Confía en la noche, como en la pradera. Como en el peligro y el silencio. Confía en la madrugada de los animales que recién despiertan. Confía en tu corazón antiguo. Confía en las grutas, en las olas, en las huellas. Confía en los huesos que brillan bajo tu piel. Ellos brillan bajo el agua y te enseñan a nadar.
Suelto lo que apenas queda de mi. El nombre lo suelto. Suelto los hilos las venas los recuerdo. Suelto el canto lo desato. Suelto el hambre con un beso. Suelto lo que seré lo que aún no sé lo suelto. Lo que sueña bajo mis almohadas lo que llora lo que grita lo que aúlla lo suelto. Bajo las aguas suelto el diamante que soy. Sobre la tierra, bondadosa y oscura, me suelto.
Desvístete desvístete. Ella era mi sombra y yo me alimentaba de todo lo que casi pude ser. Y por las noches ella me susurraba bajo la cama desvístete desvístete. Ella era mi máscara y yo no conocía su nombre porque era muchas y su rostro cambiaba y yo caminaba por los caminos y por los días y ella me encontraba y me miraba hondo en los túneles que me surcaban. Me decía desvístete desvístete y movía sus mudras para enseñarme a ser como ella. A desaparecer, a no ser nadie. Desvístete desvístete me susurraba y yo no comprendía porque aún no podía comprender que ella me decía que la noche era mi amuleto y que no precisaba ninguna forma porque ya todo estaba vivo en mi y mi cuerpo entero brillaba. Brillante brillante. Y un día me desvestí y era brillo brillo y no tenía nombre. Yo era ella. Finalmente ella era lo que siempre había sido cuando corría por los bosques de la tierra pura luz puro vacío. Brillo brillo brillo desnudo.
Mi hombre animal galopa hasta el fondo del entendimiento: una zona espiritual donde contemplar la maleza que nos ha crecido de tanto esperar el amor. y el amor ya estaba aquí. Desde el mismo inicio de la circulación de tu sangre tú ya eras entero amor. el amor molecular. Orgánico. Circula en nuestro adn. Es inmune al actuar humano. Qué hemos hecho. Qué haremos con todo este desastre. Lo hicimos juntos. Como haremos lo siguiente. Mas hermoso. Mas natural. Mas compartido y cuidado. Paz. Desde el inicio de la misma semilla. Que halla paz en todos nosotros, portadores de Vida.
Mi cuerpo sexual. Mi cuerpo animal. Mi cuerpo mental. Mi cuerpo espiritual. Mis cuerpos se superponen y me forman en la difícil tarea del adiestramiento de la sombra. Zona donde aún no hemos esclarecido la difícil tarea de vislumbrar las Lecciones. Se suceden una a una en una larga caravana que conforma nuestras vidas. Nuestras vidas pobres. Nuestras vidas diamante. Nuestra vida bella. Nuestra vida compartida. Nuestra vida antigua. Nuestra vida moderna. Nuestra vida amorosa. Nuestra vida a solas. Me levanto, me recojo, me preparo el alimento, el agua para la sed y para la dulzura. La sal en el tamiz de tu cuerpo. Transpirado y caliente. Hombre sexual. Hombre animal. Hombre mental. Mi hombre espiritual.
Hemos simplificado las palabras hasta solo hablar
por los ojos. Recuéstate. Apaga las luces. Deja que
todo el entendimiento entre por nuestras raíces. Deja
que la noche nos contemple. Nos amarre. Nos libere.
Deja que toda la luz de la cara oculta de la luna
nueva entre por las ventanas abiertas y se meta en
nuestros dedos peregrinos. Nuestros dedos que han
borrado el rastro de esas cavernas, esas luciérnagas
del agua. Deja que todo quede así, tranquilo.
Dormido pero atento. Deja que me recueste sobre tu
espalda. Déjame respirar en tu pelo. Déjame soñar
para mañana. Sueños hermosos que verán nuestras
alas abiertas. Los sueños que a veces no me atrevo a
soñar.
CONVERSACIÓN CON LA REINA
¿Y dónde encontraste la fuerza? En el único lugar.
Eran grutas de osos hormigueros. A veces me los
cruzaba. Iban cargados de alimentos. Eran
hexagonales hogares luminares. A veces me topaba
con la reina. Una exuberante aprendiz del Silencio.
Una bella maestra de la Miel. Me enseñó a confiar
en mis huesos luminosos. Toda tu paciencia está ahí.
Toda tu insistencia, tu esplendor. No precisas nada
más, sino cultivar tus alas. Aunque nunca salgas allá
fuera. Tal vez tu destino sea mirar. Tal vez tu
destino sea encontrar. A veces me la encontraba en
los pasillos de la hibernación. Y ella preguntaba ¿Y
donde encontraste la fuerza? Y yo le sonreía y le
daba una mano para ayudarla a salir.
Caminemos. Es largo el entendimiento que lleva a
nuestra casa. Miremos la noche mientras las estrellas
se apagan. No es fácil el camino, pero hemos venido
para andar. El cielo es una promesa vacía. El pasado
no nos puede arrebatar ninguna esperanza.
Camina en mis raíces, en mis latidos y en mi dorada
hibernación. Despierta conmigo.
Es la hora en que no hay preguntas ni respuestas.
Solo contemplar los árboles negros a través de la
ventana. Es la postura indicada para hacer la
inclinación. Es para mi. Es dentro de mi que todo
sucede. Ha sido así desde treinta y cuatro años y
recién los negros árboles me lo han recordado. Han
estado ahí toda mi vida, diciéndolo.
Un mar que no está en ningún mapa
Bajo la sombra para aprender a nadar y entonces llenar los pulmones de sustancia celeste
Las olas una a una se posan sobre nosotras
Una callada revelación en las manos
Las palmas abiertas como alas y los ojos reverdecidos
Voces nuevas sobre el extenso horizonte de lo que ya no tiene forma
NACER
Caer en sueños y despertar del otro lado de las montañas
No decir más palabras que las que nacen de mis dedos
Soltar suavemente lo que hemos sido en las tinieblas
Abrir las coordenadas y meternos en sus rendijas eternas
Contemplar el ciclo de los planetas
Abrazar las raíces bajo la tierra
Dormir y dejar en la cama el largo cansancio
Retener lo que es hermoso en el corazón
Doblar sobre otras praderas lo que ya no sirve para andar
Recibir lo más sutil que podamos imaginar
Caer en sueños hermosos y despertar del otro lado
Contigo
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