Desordenaste toda tu casa. Porque no sabías que escribir es realizar. Volviste real el bosque. Real la caída. Real los lobos. Real la herida. La herida escrita se cierra con la sal del océano, con un beso, con el sol. Los rayos del sol que todo lo cura y espanta: a sus pies tiende tu cama. A sus pies invoca el orden en tu casa. El agua allí. El fuego acá. El aire en todas partes. Sobre la tierra. El poema. Tu casa.