Desvístete desvístete. Ella era mi sombra y yo me alimentaba de todo lo que casi pude ser. Y por las noches ella me susurraba bajo la cama desvístete desvístete. Ella era mi máscara y yo no conocía su nombre porque era muchas y su rostro cambiaba y yo caminaba por los caminos y por los días y ella me encontraba y me miraba hondo en los túneles que me surcaban. Me decía desvístete desvístete y movía sus mudras para enseñarme a ser como ella. A desaparecer, a no ser nadie. Desvístete desvístete me susurraba y yo no comprendía porque aún no podía comprender que ella me decía que la noche era mi amuleto y que no precisaba ninguna forma porque ya todo estaba vivo en mi y mi cuerpo entero brillaba. Brillante brillante. Y un día me desvestí y era brillo brillo y no tenía nombre. Yo era ella. Finalmente ella era lo que siempre había sido cuando corría por los bosques de la tierra pura luz puro vacío. Brillo brillo brillo desnudo.