CONVERSACIÓN CON LA REINA

¿Y dónde encontraste la fuerza? En el único lugar. Eran grutas de osos hormigueros. A veces me los cruzaba. Iban cargados de alimentos. Eran hexagonales hogares luminares. A veces me topaba con la reina. Una exuberante aprendiz del Silencio. Una bella maestra de la Miel. Me enseñó a confiar en mis huesos luminosos. Toda tu paciencia está ahí. Toda tu insistencia, tu esplendor. No precisas nada más, sino cultivar tus alas. Aunque nunca salgas allá fuera. Tal vez tu destino sea mirar. Tal vez tu destino sea encontrar. A veces me la encontraba en los pasillos de la hibernación. Y ella preguntaba ¿Y donde encontraste la fuerza? Y yo le sonreía y le daba una mano para ayudarla a salir.