Creia que mi cuerpo era mio. Pero no. Mis mu~ecas estuvieron atadas bajo el asfalto. Ahora recorren las corrientes subterraneas de la via lactea. Me acuesto en la tierra y contemplo la que fui. Alli corren los tres rios de sangre hacia la madriguera de los osos negros del norte de canada. Mucho dormi entre sus pieles. Mucho me desnude para los espejos. Con miedo. Con verguenza de ser descubierta imperfecta y con la piel herida. Hubo noches en las que escondi las piernas en la rendija de las camas. Hubo amaneceres en que desperte sola con el orgasmo de los mil pajaros del misterio. Y fue inmenso el nuevo color que nunca pude escribir para el recuerdo. Hay cosas que no se pueden escribir. Mi cuerpo fue de otro. Quien fue el due~o de mi cuerpo​? quien goberno mi sangre? quien soplo entre mi pelo? Quien se metio en la rendija de mi cama mientras yo dormia y toco mi espalda y me dijo mentiras que nunca crei pero que necesite escuchar? Hoy miro mis tres cicatrices que se hicieron carne y luego volvieron a la calma de mi cuerpo. Tuve un cuerpo hermoso, un cuerpo liviano de elevar cometas sobre las monta~as y dejarlas caer detras de las grutas del atardecer. Tuve un cuerpo simple y misterioso, para recorrer por las noches con paciencia con susurros de otras vidas. Recuerdas tu otra vida? Cuando estabas seco. Cuando tu cuerpo era de otro.