LIBRS

No puedo decirte quien soy. En cambio tengo estos sueños salvajes sonando dentro de mi. Si apoyás tu oído en mi corazón los podés escuchar. No puedo decirte a donde llegaré. Estuve mucho tiempo creyendo que este cuerpo era mio. Pero mis cicatrices fueron el mapa fluvial de los barcos que en algunas noches se abren para ser devorados. Mi cuerpo tenia un gran cartel de Prohibido Pasar Propiedad Privada. Mis padres me lo tatuaron con tanto amor que yo me dejé. Mis abuelos nos llenaron la boca de alimentos. Prohibido Pasar Propiedad Privada. Pero mi cuerpo ya no me pertenece. Es tuyo. Es del aire. Del fuego. Mi cuerpo es el viento. La sangre gobierna los surcos y las medidas. Mi sangre es una invitación a las fiestas del medioevo. Alli no hay llaves que cosechar. Hemos dado vuelta la tierra y la piel se nos limpió. Estas son mis tres cicatrices. Desconozco el fondo del mar pero he escuchado cuentos que dicen que es posible nadar sin el miedo. ¿Estás pensando en domesticar tu locura o en fraccionar tus besos o en dividir tus brazos? ¿Acaso vos también dormiste enrollado en repollos de oro? ¿A vos también te recorrieron los caballos salvajes? ¿Fuiste vos quien incendió la cosecha porque temiste que tu cuerpo te abandonara? Mi cuerpo que ya no me pertenece. Que es del agua y del fuego. Que es el camino que tardé en desenterrar de los huesos. Que me enseñaron los libros que nadie escribió para nosotros. Los libros que nos dijeron este cuerpo tiene letras para entrar en crucigramas de 20 por 20. Libros que nos enseñaron a soñar vestidos. A mirarnos bajo las mesitas de los bares. A tener toda esta verguenza amontonada en el fondo del placard. ¿Acaso quiero olvidar todo lo que prometí no dejar de lado? ¿Los sueños salvajes? ¿El beso indeleble? ¿La fortaleza de creer que la Tierra tiene un sitio en mi cuerpo? El cuerpo se descubre mordiendo la selva de las manos. Abriendo surcos en la tierra. Desvistiendonos lentamente y quemando todo este equipaje que nos envolvió los pulmones durante la Ultima Glaciación.