Mordí pataleé me di contra las rocas y tragué algo de la
sal pero el arrullo del océano me abrigaba de todas las
heridas que mi corazón confundido había creado

Por eso cuando abrí los ojos y estaba aquí en esta caverna
en penumbras con el cuerpo tibio supe que los ángeles
marinos me habían traído a la puerta del cielo

Tres veces toqué mis cabelleras enredadas en las algas
Tres veces comprendí que estaba aquí para recibir lo que
te había dado Para dar lo que me diste preciosamente

Soltarlo