No tiene sentido y me arrastro por la luz como una sombra No tiene más vértigo que el de un ala persiguiendo a la otra No tiene pies ni corona y se desmorona cuando intento alcanzarla No tiene distancias porque estás lejos y tu ciclo está en la palma de mi mano No tiene estructura y se desarma frente a mí como un cuerpo de agua No tiene otro vaivén que el de acurrucarse frente a mí cuando estoy acostada No tiene nombre ni forma de ser concebido No tiene dedos pero su caricia me estremece como un fantasma