LOS CAMINOS VACÍOS
He tenido que abandonar una antigua vestidura. Se parece a mi sombra cuando doy vueltas en la cama sin lograr el sueño o la consciencia. A veces abro los cajones o descascaro un entendimiento que olvidé. A veces ninguna estrella sirve de consuelo y el frío te arrastra por el suelo de una tierra demasiado negra demasiado profunda demasiado peligrosa. Pero tu sangre podrá descansar en la certeza de un dios de carne y hueso, un dios de sexo y hambre. Un dios vacío y lleno como tú. Un dios mujer, un árbol, un correr descalzo bajo la lluvia torrencial sobre areniscas o valles. Un borrar todas las palabras que voy escribiendo con un grito, con el silencio.