Caminando sobre el temblor. Descubriendo las cáscaras las casas los temores. Somos pequeños como manos con migajas o granos de arena o aire incoloro. Estamos en coma, estamos cerrados, estamos dormidos. Entonces tiembla y el aullido de las ciudades abre nuestros centros. Somos pequeños granitos de arena que no hemos alcanzado a ver a trasluz. ¿Cómo pudimos quebrar las gamas de nuestros mitos? ¿Cómo pudimos olvidar lo que tanto costó? Conservar el fuego encendido. ¿Cómo pudimos quemarnos los ojos con culpa? La culpa es un demonio haciéndose añicos contra la intemperie donde somos salvajes y bellos y nada nos puede proteger de la naturaleza.